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lunes, 2 de julio de 2018

Borrell frena el cambio de más de 40 embajadores programado por el PP

MADRID.- Exteriores ha frenado, tras el cambio de Gobierno, el nombramiento de más 40 embajadores de España en distintos países que tendrían que haberse plasmado antes del verano. Muchas de esas designaciones podrían desbloquearse en unos meses porque atañen a diplomáticos muy experimentados destinados a ocupar puestos denominados profesionales, sin particulares significaciones políticas. En las embajadas más políticas o de mayor relevancia sí habrá renovación. Y se busca encaje para toda la cúpula de Exteriores del anterior Gabinete del PP que han pedido también encabezar una embajada, adelanta hoy El País.

La peculiar situación política que se ha vivido en España en los últimos dos años, desde el parón institucional entre 2015 y 2016 con el Gobierno en funciones a las sucesivas campañas electorales, ha afectado también a un cierta sensación de interinidad en casi un centenar de las 128 embajadas de que dispone el Ministerio de Exteriores para realizar su trabajo. Decenas de embajadores fueron primero prorrogados en sus destinos y luego los relevos se han ido ajustando a cuenta gotas en los últimos meses. Este año tocaba, en teoría, renovar 46 embajadas.
La primera tanda de cambios se resolvió en febrero pasado cuando al anterior jefe de gabinete del presidente Mariano Rajoy, el diplomático Jorge Moragas, se le concedió la representación ante Naciones Unidas, en Nueva York, y como consecuencia se envió a su antecesor en ese puesto, Román Oyarzun, como embajador en Dinamarca. Este pasado mes de mayo se tramitaron otros nuevos embajadores en Hungría (Anunciada Fernández de Córdova), Bosnia-Herzegovina (José María Valdemoro), Nueva Zelanda (Fernando Curcio) y Malta (Consuelo Femenía, la mujer del actual ministro Pedro Duque).
La idea del anterior ministro, Alfonso Dastis, era despejar ahora, en junio, el resto de los 40 embajadores pendientes. Aunque no está fijado por una norma estricta, y el reglamento que regula la carrera diplomática lleva años paralizado, la tradición es impulsar el cambio de embajadores y puestos diplomáticos antes del verano para facilitar gestiones familiares y escolares. No será así.
El relevo previsto se ha bloqueado tras la llegada hace casi un mes de Josep Borrell al departamento de Exteriores, que se ha tomado su tiempo para confeccionar su equipo y que ha estado la mayoría de esta etapa fuera de España por viajes oficiales. Durante este verano, en cualquier caso, se podrían clarificar las ratificaciones de la mayoría de los embajadores ya programados para puestos de carrera (como Filipinas, Kuwait, Namibia, Cabo Verde, Países Bajos, Chipre, Túnez, Nicaragua, Haití, Paquistán, Zimbabue, Gabón o Kazajistán) que son más de la mitad de los 40 destinos que quedan pendientes de oficializar.
Los problemas de encaje para Borrell se suceden para cuadrar en primer lugar su interés por ubicar en algunas embajadas clave a embajadores de su confianza y de mejor sintonía ideológica con el ejecutivo socialista de Pedro Sánchez, especialmente en las grandes representaciones internacionales. Borrell, además, pretende solventar bien los compromisos adquiridos con los anteriores altos cargos de Exteriores que son diplomáticos.
La subsecretaria había gestionado por su lado también casi todos los trámites para revisar la situación de varios embajadores que estaban en la última fase previa a ser nombrados, con el plácet o visto bueno concedido ya por los Gobiernos de los países donde iban a ser destinados.
El exministro Alfonso Dastis, veterano diplomático, es el que más fácil lo ha puesto para su reubicación. Ha hablado ya con su sucesor y no ha demandado un destino concreto. Sí ha comunicado que le gustaría ser enviado como embajador no muy lejos de España, por circunstancias familiares. Dastis había requerido al anterior ejecutivo de Rajoy (antes de ser nombrado ministro y cuando estaba al frente de la representación permanente en Bruselas) ir a las legaciones de Londres o Roma. Esas embajadas tradicionales y cercanas a España, junto a París, Rabat o Lisboa, son las más anheladas y buscadas por los diplomáticos al final de su carrera. Esa petición de Dastis parece que será concedida.
De los tres secretarios de Estado de Dastis, el de la Unión Europea, Jorge Toledo, ha planteado que le gustaría comandar ahora la embajada de Japón, el de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Fernando García Casas, la de Chile, y el de Exteriores, Ildefonso Castro, la de Irlanda. Las dos primeras son legaciones de primer orden, ya estaban en teoría dadas a otras personas y por lo tanto son más complicadas. A Japón estaba previsto enviar al director general para América del Norte, Asia y Pacífico, Fidel Sendagorta, y a Chile al actual embajador en Túnez. Los exsecretarios de Estado serán embajadores pero no necesariamente de las capitales que han solicitado.

Plácet de Turquía

De los embajadores sobre los que se había gestionado su plácet la situación más compleja es la de Turquía, donde el diplomático y exdirigente del PP José María Robles Fraga ya tenía el visto bueno del Gobierno turco desde justo antes de la moción de censura y donde cubriría un despacho dejado vacante por jubilación del anterior embajador desde el 12 de junio. A Robles Fraga, que llevaba 17 años fuera de la diplomacia y estaba en un puesto ejecutivo del Banco de Santander, le fue a buscar Dastis para ofrecerle ese encargo. Ahora está a la espera.
En un panorama similar está el exembajador Ramón Gil Casares, exalto cargo de los gobiernos de José María Aznar, que hasta ahora era el responsable de la Escuela Diplomática y al que se quería ubicar en México.
Los embajadores que no precisan ningún plácet del Gobierno de turno y que, en teoría, pueden renovarse rápidamente son los que están representados en instituciones internacionales y que son, al mismo tiempo, los que mantienen un contacto más fluido y directo con el ministro y el presidente. En un escenario normal son cargos que suelen relevarse, como las plazas más políticas. El embajador en Washington, el exministro Pedro Morenés, ha enviado una carta a Borrell para poner su cargo a disposición aunque aún no ha sido removido y acaba de ser respaldado tras protagonizar un incidente con el presidente catalán, Quim Torra. Una carta similar remitió recientemente el exembajador en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París, el también exministro José Ignacio Wert, y ya ha sido reemplazado.

Manu Escudero, de la ejecutiva del PSOE a la OCDE por Wert

Los puestos más sencillos de cubrir, porque no necesitan plácet ni trámites o plazos burocráticos, son los de los representantes en las instituciones internacionales. Este pasado viernes, el Consejo de Ministros acordó el recambio del exministro José Ignacio Wert como embajador de España ante la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos) en París y nombró en su lugar a Manuel Escudero, economista y secretario de Política Económica y Empleo hasta ahora en la ejecutiva del PSOE en la etapa de Pedro Sánchez. Situación muy distinta es la que atraviesa el actual embajador en la Representación Permanente de España en Bruselas, Pablo García-Berdoy, con el que el ministro Josep Borrell ha podido compartir ya varias jornadas de intenso trabajo y que no parece vaya a ser relevado por el momento.
El anterior ministro del PP sí tenía decidido enviar a Miguel Aguirre de Cárcer, exembajador ante la OTAN, como nuevo representante permanente de España ante el Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo.
El calendario y el perfil político apremian más en el caso del embajador de España en Naciones Unidas. El actual representante, Jorge Moragas, exjefe de gabinete en La Moncloa con Mariano Rajoy, mantuvo una conversación privada con Borrell durante el reciente viaje del ministro a Washington, y le sugirió que le gustaría quedarse. Lleva solo cuatro meses al frente de esa misión, es diplomático de carrera y debería asumir la vicepresidencia de la asamblea general de la ONU en septiembre en un momento de mucho trabajo. Acaba de trasladar a Nueva York a su mujer y sus hijas.

viernes, 13 de abril de 2018

El heredero saudí distingue a España como socio preferente de su plan de reformas

MADRID.- Mohamed Bin Salman (MBS), príncipe heredero y hombre fuerte de Arabia Saudí, ha distinguido a España como socio preferente para su ambicioso plan Vision 2030, que busca convertir a un reino de rasgos medievales en un país capaz de competir en la era post-petróleo. Su escala en Madrid, con la que ha culminado una gira de más de un mes por Reino Unido, Estados Unidos y Francia, ha incluido la firma de cinco acuerdos; entre ellos, el que da cobertura a la compra de cinco corbetas de los astilleros públicos Navantia por 2.000 millones de euros, tal como revela hoy El País.

La ministra María Dolores de Cospedal y el príncipe saudí, que ostenta también la condición de ministro de Defensa, firmaron este jueves el acuerdo de intenciones (MOU, por sus siglas en inglés) que dará cobertura a la compra de cinco corbetas del astillero público Navantia por unos 2.000 millones de euros.  
Este acuerdo político, que no es jurídicamente vinculante, debe plasmarse en otros tres documentos. El primero, firmado este jueves, por el que Navantia y la compañía saudí SAMI (Industrias Militares de Arabia Saudí) constituirán una sociedad conjunta para el desarrollo de programas navales. 
El segundo, por el que la Armada española se encargará de formar e instruir a unos 700 marinos saudíes, que nutrirán las dotaciones de las corbetas. Y el principal: el contrato de compra de los buques, entre el Ministerio de Defensa saudí y la sociedad conjunta formada por Navantia y SAMI.
Por tanto, el acuerdo firmado ayer en Madrid no es aún el paso definitivo, pero sí un paso irreversible para que se materialice el mayor contrato de exportación de Navantia, que lleva ya dos años de retraso.
Frente al argumento del empleo (el contrato generará 2.000 puestos de trabajo en los astilleros de Ferrol y San Fernando), cuatro ONG (Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón) pidieron que se interrumpa la venta de armas a Arabia Saudí y denunciaron la complicidad de España con los crímenes de guerra en Yemen, donde han muerto casi 6.000 civiles desde que en 2015 comenzó la intervención de la coalición militar liderada por Riad.
Además de este acuerdo, la delegación saudí firmó en el Palacio de La Moncloa un acuerdo sobre transporte aéreo que permitirá incrementar los vuelos entre los dos países (el año pasado visitaron España más de 73.000 saudíes), un programa ejecutivo de cooperación cultural y dos memorandos sobre cooperación científica y laboral.
En la reunión entre las dos delegaciones —cinco ministros del lado saudí y ocho por parte española—, el príncipe heredero “confirmó el papel de España como socio importante para el éxito de su proyecto de diversificación económica”, según informó La Moncloa, y se señalaron áreas de cooperación en las que las empresas españolas tienen amplia experiencia, como energía (incluidas las renovables), infraestructura, transporte, cultura, ciencia y tecnología y defensa. 
El Plan de Internacionalización del Transporte y las Infraestructuras 2018-20 del Ministerio de Fomento identifica proyectos por 32.000 millones en Arabia Saudí en los próximos diez años.
Arabia Saudí es el primer socio comercial de España en Oriente Próximo, con un volumen de intercambios de 5.951 millones de euros en 2017 y un saldo deficitario para España de 1.417 millones. En parte se compensa con la creciente presencia de empresas españolas en Arabia Saudí. con contratos como el AVE La Meca-Medina, actualmente en periodo de pruebas, o el metro de Riad.
La primera visita a España del heredero saudí, de 32 años, sirvió también para dar proyección de futuro a la relación entre las dos casas reales. Felipe VI, que no coincidió con MBS cuando visitó Riad en enero del año pasado, le invitó a una cena privada el jueves en la Zarzuela, para ir tejiendo una amistad como la que su padre don Juan Carlos mantuvo con todos los monarcas saudíes desde los tiempos del rey Faisal.
El Rey tuvo con su huésped todas las deferencias que le permitía el protocolo, dado que no es jefe de Estado. Se alojó en el Palacio del Pardo, residencia de los mandatarios extranjeros que visitan España, y le ofreció un almuerzo en el Palacio Real. Eso sí, fue almuerzo y no cena de gala, no hubo discursos y la comida se sirvió en el Salón de Columnas, el mismo espacio que se utilizó con el el presidente palestino Mahmud Abas, jefe de un no-Estado.
El hecho de que no hubiera discursos ni rueda de prensa (MBS compareció ante los periodistas en París junto al presidente Macron) hizo que no se escuchara públicamente su voz, a pesar de que el principal objetivo de su gira era presentarse como un reformista, dispuesto a permitir la apertura de cines y a dejar conducir a las mujeres. Eso sí, sin democracia porque la democracia es, desde su punto de vista, un medio y no un fin en sí misma.

Todo Madrid en el Palacio, salvo Cifuentes

Los Reyes agasajaron a su huésped con un almuerzo en el Palacio Real con más de 100 invitados. Además del presidente, Mariano Rajoy, recién llegado de Argentina, la vicepresidenta y seis ministros, los presidentes del Constitucional, el Congreso y el Senado. Entre los empresarios, los presidentes del AVE Medina-La Meca, Jorge Segrelles; Navantia, Esteban García; Airbus España, Fernando Alonso; FCC, Esther Alcocer; Acciona, José Manuel Entrecanales; o Indra, Fernando Abril Martorell. También asistieron la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y la portavoz del PSOE, Margarita Robles. Faltó la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes.

jueves, 12 de abril de 2018

España vende cinco corbetas a Arabia Saudí por 2.000 millones

MADRID.- Los Reyes Felipe y Letizia han ofrecido este jueves en el Palacio Real de Madrid un almuerzo con más de 200 invitados en honor del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, que termina en España una gira de presentación de sus planes de transformación del país que le ha llevado también a Estados Unidos y a Francia.

Bin Salman, que viaja acompañado por un séquito de 700 personas, llegó el miércoles a Madrid. El príncipe se alojó en el Palacio del Pardo, lo que demuestra la importancia que España concede a la visita. Según 'Arab News', el Rey le ofreció una cena privada el miércoles.
Este jueves por la mañana, Bin Salman se ha reunido con la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y por la tarde lo ha hecho con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una cita en la que se ha procedido a la firma de acuerdos sobre varias materias, entre ellas justicia, cultura, transporte, ciencia y tecnología.
Entre estos, está previsto que ambos gobiernos firmen un acuerdo de intenciones que habilita políticamente la venta de cinco corbetas de Navantia a Arabia Saudí, que tendrá que formalizarse en las próximas semanas con empresas públicas saudíes por valor de 2.000 millones de euros. También se suscribirá un acuerdo sobre adiestramiento entre las Armadas de ambos países.
A la cita en el Palacio Real han asistido el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y siete miembros de su Gobierno (la vicepresidenta y los titulares de Defensa, Exteriores, Interior, Hacienda, Fomento y Energía), además de varios secretarios de Estado y el director del CNI, Félix Sanz Roldán.
También ha acudido el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas; los presidentes del Congreso y del Senado, Ana Pastor y Pío García Escudero y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán. 
Entre los portavoces parlamentarios, solo la socialista Margarita Robles. Entre las autoridades locales, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena y la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, pero no la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes.
Al Palacio Real han acudido más de una veintena de presidentes de empresas, principalmente de infraestructuras, energía e ingeniería, como Renfe Operadora, Acciona, Talgo, Indra, Técnicas Reunidas, FCC, Sacyr, Abengoa, Sener, AENA y El Corte Inglés. A la comida se han sumado el presidente del consorcio del AVE La Meca-Medina, Jorge Segrelles, y el vicepresidente de la CEOE, Joaquim Gay de Montellá.

miércoles, 11 de abril de 2018

Navantia: cinco corbetas para Arabia Saudí por 2.000 millones


MADRID.- El Gobierno tiene todo preparado para firmar mañana un acuerdo de entendimiento con Arabia Saudí para la construcción y venta, tras dos años de retraso, de cinco corbetas de Navantia. Será el mayor pedido procedente del exterior recibido hasta la fecha por la empresa pública española, según recoge hoy Expansión.

La ocasión la brindará la visita entre hoy y mañana a España del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, de gira por Europa tras un viaje de tres semanas por Estados Unidos.
El príncipe tiene previsto reunirse mañana a media mañana con Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, donde se celebrará un almuerzo en su honor. A las 17:00 horas firmará en La Moncloa junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el acuerdo que habilita la celebración del contrato con Navantia.

Almuerzo en La Zarzuela

La agenda de la Casa Real adelanta que, en el encuentro, "se firmarán varios acuerdos bilaterales entre los dos países". Fuentes gubernamentales indicaron a Expansión que entre los acuerdos figura el relacionado con las corbetas de Navantia. Ésta es la previsión del Ejecutivo, que prefiere mantener la cautela hasta el final, ya que el cliente saudí siempre puede cambiar de parecer a última hora.
La dimensión del contrato justifica en buena parte la expectación y las reservas con las que desde el Gobierno se ha acogido la visita de Bin Salman. Está valorado en 2.000 millones de euros y consiste en la construcción de cinco corbetas de tipo Avante 2200, parecidas a las que Navantia construyó para la Armada de Venezuela. El contrato viene acompañado, además, de la construcción de una base en Arabia Saudí y de la prestación de servicios de adiestramiento a los militares del país para la operación de estas embarcaciones.
Este último aspecto ha sido uno de los factores que ha retrasado la firma. Las fuentes consultadas explican que la ubicación de la base y el interés del Gobierno saudí por elevar el protagonismo de sus empresas en este proyecto han contribuido a los retrasos. Se da por hecho que, en las negociaciones entre ambos países, también han incidido otros aspectos como la marcha de las obras del AVE entre Medina y La Meca.
Los barcos serán construidos en las instalaciones de Navantia en la Bahía de Cádiz, en San Fernando, y supondrán un espaldarazo para la empresa, que se encuentra a la espera de otros importes contratos internacionales de mayor relevancia si cabe, como los de Australia, Canadá, India o Estados Unidos.
Con su gira europea, Bin Salman completará un periplo que le ha llevado a Estados Unidos, donde ha permanecido tres semanas en busca, entre otras cosas, de inversiones para su país y del estrechamiento de alianzas con la Administración Trump.
Bajo el brazo, el príncipe lleva la OPV de la petrolera estatal Aramco, cuya salida a Bolsa ha quedado retrasada hasta 2019. A la compañía se le asigna un valor cercano a los dos billones de dólares, y los planes de Bin Salman pasan por colocar un 5% para reducir la dependencia árabe del petróleo y captar inversiones con las que diversificar la economía del país.
Varias plazas bursátiles europeas se han mostrado interesadas en albergar la OPV de Aramco, sobre lo que el príncipe no ha dado más información. Otra de sus ambiciones, también incluida en la conocida como Vision 2030, es la de conformar el mayor fondo soberano de inversión del mundo.
Estas dos iniciativas ya han sido suficientes para que su viaje a Europa haya generado una gran expectación. Su llegada a España viene precedida por los encuentros entre Bin Salman y el presidente francés, Emmanuel Macron, en la que la defensa y la energía han sido los principales asuntos de la agenda.

Astillero chino

La empresa española naval que sí ha logrado concretar esta semana un pedido ha sido la gallega Gabadi. Ayer anunció la firma de un contrato con el astillero chino Jiangnan por cerca de 34 millones de euros para la construcción de tanques de gas natural licuado.
El contrato lo desarrollará durante el próximo año y medio la filial china de la empresa española, Gabadi Marine Engeneering, que desplazará a 70 trabajadores al país asiático.

El heredero al trono de Arabia Saudí visita Madrid con un séquito de 600 personas


MADRID.- El príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, ha llegado este miércoles a Madrid para una visita de trabajo que incluirá, este jueves, un almuerzo en su honor ofrecido por los Reyes en el Palacio Real, y un encuentro con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para firmar acuerdos entre los dos Gobiernos, según distintas fuentes implicadas en la organización de la visita.

Bin Salman viaja a España después de una gira internacional que le ha llevado a estar tres semanas en Estados Unidos y dos días en París. Además de reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron, el heredero saudí posó para una foto junto al primer ministro libanés, Saad Hariri, y al Rey de Marruecos, Mohamed VI.
En Madrid, se alojará en el Palacio del Pardo, una muestra de la deferencia que Gobierno y Casa Real quieren tener con su invitado, aunque no se trata de una visita de Estado.
Más problemas ha tenido para alojarse en hoteles de la capital la excelsa delegación que le acompaña con cerca de 600 personas, según informa el diario Expansión
De hecho, tendrán que repartirse en varios hoteles madrileños, entre ellos, el Eurostars o el Villa Magna. Este último se ha visto obligado a cerrar estos días para poder alojar a parte del séquito del príncipe saudí. 
 “Una delegación de Estado ha cerrado el hotel entre los días 10 y 12 de abril”, han informado en el hotel a los clientes que tratan de hacer una reserva estos días.

Recibido por Cospedal

El joven mandatario, de 32 años, ha llegado a las 14.30 horas en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), donde ha sido recibido por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. Con ella mantendrá además una reunión de trabajo el jueves por la mañana en el Cuartel General del Ejército de Tierra.
Aunque no han dado detalles de los temas previsto a tratar en el encuentro, Arabia Saudí y España tienen pendiente desde hace dos años la firma de la venta de cinco corbetas que construirá la española Navantia en los astilleros de Ferrol y Cádiz. La operación está valorada en unos 2.000 millones de euros y las autoridades españolas esperan que quede formalizada en la visita del heredero saudí.
La agenda oficial de Bin Salman en Madrid comenzará el jueves a las 11.30, cuando será recibido en audiencia por el Rey en el Palacio de la Zarzuela. Después se desplazará al encuentro con Cospedal y acto seguido al Palacio Real.
Al almuerzo, donde no habrá discursos ni del príncipe saudí ni del Rey de España, está prevista la asistencia del presidente del Gobierno y de cuatro ministros: Alfonso Dastis (Exteriores), María Dolores de Cospedal (Defensa), Íñigo de la Serna (Fomento) y Álvaro Nadal (Energía).
También tienen previsto acudir los presidentes del Congreso, Ana Pastor, y del Senado, Pío García Escudero, y representantes empresariales, entre ellos el vicepresidente de la CEOE y presidente de Fomento del Trabajo, Joaquín Gay de Montellá.
A las 17.00 horas ha sido la reunión con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que culminará con una firma de acuerdos entre los dos Gobiernos.