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lunes, 15 de mayo de 2023

Un libro sobre los boinas verdes del MOE resume toda la historia de este selecto cuerpo militar español


ALICANTE.- Tengo un grato recuerdo de mi jura de bandera junto a mi hermano pequeño en el acuartelamiento alicantino de Rabasa como un soldado un tanto "sui géneris" durante un domingo de abril del año 89 del pasado siglo tras un permiso especial por escrito del, a la sazón, capitán general de la III Región Militar y la aceptación del entonces coronel Nicolás Perote Pellón de que lo hiciera adscrito a una de las compañías del entonces GOE-Valencia 3 (Grupo de Operaciones Especiales). Posteriormente siempre fui invitado a las maniobras de agua desde el destacamento que la agrupación tenía en Cabo Roig y no pude a otras cuando se celebraban en terrenos alcoyanos de "Molino Payá" o de supervivencia en la sierra de Fontcalent.


Ahora un libro recién publicado por "Galland" desde el manuscrito de Kitín Muñoz y Terencio Pérez, "Boinas Verdes Españoles", me ha devuelto a aquellos años del GOE, ahora denominado MOE (Mando de Operaciones Especiales), tan desconocido por muchos españoles desde que se suprimió en 2001 el Servicio Militar Obligatorio siendo Federico Trillo ministro de Defensa. 

El ejemplar es un recorrido exhaustivo por toda la historia de los boinas verdes españoles y su presencia en zonas de guerra, desde Sarajevo a Afganistán pasando por Iraq, República Centroafricana, Líbano o Bosnia. 

Esa trazabilidad militar trufada de fotografías inéditas resulta más que apasionante en el libro para todos aquellos lectores y veteranos que disfrutan con estos temas bélicos y de estrategia sobre el terreno al tratar aspectos reales históricos como las emboscadas en Afganistán, las reconquistas en Iraq, la toma de la isla de Perejil, el ataque a Ramadí,  evacuaciones y la presencia de mujeres en estas unidades especiales del Ejército español.

Lugares que nos suenan a todos ahora por sucesivos conflictos planetarios como Farah, Wardak, Diwaniya, Nayaf, Pec o Kfarchuoba recuerdan en esta obra gestas de los boinas verdes españoles en los últimos treinta años como tropa de intervención rápida o de interposición en defensa de valores que teóricamente cimentan la democracia y la libertad en esos escenarios de guerra abierta.

Con prólogo del JEMAD, almirante Teodoro Esteban López-Calderon; del CMCOE, general de brigada, Ángel Herrezuelo Pérez; y del MOE, general de brigada, Francisco García-Almenta Alonso, Boinas Verdes Españoles se presentará personalmente en Madrid por los autores, en las próximas semanas, en un almuerzo abierto al público interesado en estas cuestiones castrenses y de estrategia de Defensa.

jueves, 27 de febrero de 2020

Miguel Caballero: "El ciudadano no es consciente de que cada vez es más pobre"


MADRID.- ¿Cómo funciona Bitcoin y qué valor aporta a la sociedad? ¿Qué significa y cómo funciona Blockchain? ¿Cómo podemos aplicar la tokenización en nuestras empresas? 

El lector encontrará las respuestas en la obra del alicantino Miguel Caballero Franco, CEO de Tutellus, la mayor plataforma educativa online en habla hispana del mundo, titulada
Bitcoin, Blockchain y tokenización para inquietos.
¿Cómo funciona Bitcoin y qué valor aporta a la sociedad? ¿Qué significa y cómo funciona Blockchain? ¿Cómo podemos aplicar la tokenización en nuestras empresas?
Ese y otros interrogantes son los que el CEO y fundador de Tutellus, Miguel Caballero, trató de responder, en un nuevo libro llamado "Bitcoin, Blockchain y Tokenización para inquietos".
El libro "Bitcoin, Blockchain y Tokenización para inquietos" fue lanzado con una editorial a mediados de diciembre. Ya está disponible en diversas plataformas digitales y en más de 800 librerías en España y Latinoamérica.
Miguel explicó lo que lo llevó a escribir el libro: “Fue un reto personal debido a lo que estaba viendo en el mercado: cómo supuestos profesionales sin experiencia real en desarrollo de un producto descentralizado estaban sentando cátedra, muchas veces con errores básicos de concepto. La mejor manera de aportar valor a todo aquel que quería entrar en el sector era tratar de enseñarles desde dentro del ecosistema. El libro es una herramienta para que la gente que quiera entender de qué va Blockchain y sus derivadas lo haga desde una perspectiva de negocio, práctica y real”.
Luego contó algunos detalles de la experiencia al escribirlo: “Sinceramente me ha resultado más sencillo de lo que pensaba. En dos meses y dedicando alrededor de una hora al día -más tiempo en aviones- fue suficiente. Empecé a escribirlo en septiembre y en noviembre estaba en las manos de la editorial. Por otro lado, muchas de las cosas que cuento en el libro son experiencias reales con gente del ecosistema, con nombre y apellidos, por lo que estoy muy agradecido de citarles y hablar de sus respectivos proyectos.
Cuando se le preguntó si creía que hacía más educación financiera en España, respondió: “Hace falta mucha educación financiera. El ciudadano vive engañado, y lo más triste es que no se da cuenta. El ciudadano no es consciente de que cada vez es más pobre, debido -entre otras cosas- a la continua emisión de dinero desde los bancos centrales”. 
Luego añadió: “Muchos viven para cubrir los gastos que el propio sistema les ha impuesto. El ciudadano no se para a reflexionar sobre qué es el dinero y cómo puede trabajar buscando una libertad financiera. Mi libro pretende aportar un granito de arena en esta dirección, entendiendo este ecosistema desde una perspectiva histórica, filosófica, tecnológica y de negocios”.
También habló sobre la necesidad de educación vinculada temáticas de criptomonedas y blockchain. “Ya sabemos que los grandes poderes controlan los medios, y los mensajes que llegan al ciudadano al respecto son, como mínimo, de alarma y precaución. Hay que educar a la sociedad en las bondades de la descentralización y en las libertades individuales, y enfocar Bitcoin y Blockchain como instrumentos hacia una mayor libertad al alcance de nuestra mano”, subrayó.
Por otra parte, opinó: “La otra gran desconocida del sector es la tokenización. Durante el libro intento explicar las ventajas de la tokenización ilustrando procesos de tokenización, marcos de trabajo que yo mismo utilizo para tokenizar y finalmente expongo con todo detalle cómo realizamos el proceso de tokenización en Tutellus”.
El libro, en definitiva, pretende ayudar a cualquiera a enlazar puntos mentales y a comprender, en profundidad, este cambio de paradigma.
“Me gusta recordar que vivimos los primeros años en la historia de la humanidad en los que los ciudadanos somos capaces de capturar parte del valor que generamos con nuestros hábitos. Hasta ahora había sido imposible, y ese valor sólo lo capturaban las empresas o los Estados. ¡Qué tiempo para estar vivos!”, concluyó.



Sobre Miguel Caballero

Antiguo alumno de los Maristas, es Ingeniero Industrial y MBA por el IE Business School. Su vida ha estado ligada al emprendimiento tecnológico. Fue cofundador de Quoba, Neomedia y MET. 
Recibió en 2007 el premio al mejor Emprendedor del año (sector movilidad) por parte del Ministerio de Industria.
Durante 12 años estuvo centrado en desarrollo de tecnologías inalámbricas y en proyectos y servicios para la Administración Pública, llegando a conseguir una patente con reconocimiento internacional. Desde 2013 Miguel está centrado en Tutellus, una plataforma de educación online. 
En 2016 fue el impulsor de tutellus.io, una plataforma descentralizada y tokenizada de educación con Blockchain.
En 2018 lanzó un Máster en Blockchain orientado a negocios, y desde entonces Miguel sigue enfocado en la divulgación de la tecnología Blockchain.

miércoles, 17 de abril de 2019

Llegó la hora de hablar de las miserias del periodismo / Francisco Romero *


No es habitual que un periodista reconozca sus errores. Y mucho menos que describa y ponga sobre la mesa las miserias de una profesión que, es la mejor del mundo —Gabo
dixit—, pero que a su vez puede ser de las más ingratas. No hace falta dirigir un gran periódico para darse cuenta de eso.

Basta con unos pocos días en la redacción de cualquier medio de comunicación, después de salir de la carrera, para que se caiga la venda de la idealización que rodea al periodismo que se estudia. Pero David Jiménez se resistió a tirar la venda —o la toalla— y quiso portar la bandera del periodismo independiente y valiente del que se habla en las facultades durante su breve etapa como director de El Mundo. Seguramente por eso fue tan breve.

O al menos eso cuenta en El director (Libros del KO, 2019), donde promete desvelar los “secretos e intrigas” del periodismo y que sorprenderá a quien no haya trabajado nunca como tal, pero muy poco a los que sí. Evidentemente no es esa su intención, sino la de denunciar la relación entre lo que llama el triunvirato del poder, las fuerzas políticas, económicas y mediáticas, que se cubren unas a otras para preservar un sistema que les favorece. 

Una vez fuera del circo mediático español se atreve a desvelar las presiones que recibió —de dentro y fuera del periódico—, cómo vivió el ERE que El Mundo ejecutó en su plantilla en 2016 —y en otras publicaciones del grupo— y hasta desvela una fuente “histórica” del periódico: el comisario Villarejo —¡sorpresa!—.

La lectura del libro de Jiménez engancha desde la primera página, al menos a quien tiene relación con el periodismo, y quizás se pierde en la descripción de detalles morbosos de la redacción con “chismorreos” —como lo han descrito algunos de sus excompañeros—, eso sí, sin dar nombres, y utilizando seudónimos, pero basta con investigar un poco para adivinar a quiénes se refieren. La Digna, El Dos, Starsky y Hutch, El Reportero, El Callado, El Viti, El Artista, Malaúva o Rasputín son algunos de los personajes involuntarios de El director, donde se reconocen muchos de los males del periodismo actual en una redacción que es la de El Mundo, pero que podría ser cualquier otra de este país, y la experiencia no distaría mucho de la narrada por Jiménez. 

“A los periodistas nos gustaba contar una buena historia, pero no la nuestra”, dice, pero él lo ha hecho, aún a riesgo de ser declarado enemigo público número 1 de muchos a los que no les vienen nada bien las revelaciones que hace. 

Por eso es necesario El director, porque aunque abunde en la narración de cotilleos, pone al periodismo frente al espejo en un momento crucial para el oficio, cuando ha perdido gran parte de su credibilidad por el camino, mientras se han enriquecido gerifaltes en épocas de bonanza, recibiendo favores como entradas para un concierto privado de Sting, pero también la “tropa de a pie”, que se llevaba televisores por asistir a ruedas de prensa. Se han dado casos.

Pero esos tiempos hace mucho que pasaron. La caída de las ventas —en el caso de los periódicos en papel, como El Mundo, en mínimos históricos— y la imposibilidad de encontrar ingresos que no vengan de las grandes empresas del IBEX o de la publicidad institucional que concede a discreción el Gobierno de turno, hace más frágiles a los periódicos frente a las presiones: un acuerdo que no se firma puede significar un mes con dificultad para poder pagar las nóminas de los empleados. 

Moverse en esa fina línea entre independencia y sostenibilidad ha sido un calvario para David Jiménez, nada acostumbrado a lidiar con estas situaciones, después de estar casi dos décadas como corresponsal en Asia. 

Pero dirigir un equipo humano de 300 personas y querer hacer periodismo independiente en un diario con una situación económica delicada, es otra cosa. Y más con un superior, El Cardenal, que poco o nada entiende de periodismo —ni lo pretende— y que solo quiere preservar el puesto a costa de agradar a las élites políticas, económicas y monárquicas de las que es amigo.

“La redacción de un periódico puede ser el Serengeti en temporada de escasez de alimentos. En otros oficios existe rivalidad: en este oficio es depredación y supervivencia”, escribe Jiménez, que hace un retrato acertado de esa España que no acepta —porque no le conviene— que los tiempos cambian y que sigue estancada en el pasado. 

En la misma redacción encuentra muchos ejemplos, como el jefecillo que le espetó en una ocasión “qué ganas tengo de que pase la puta moda de internet”, mostrando una ceguera impropia de quien ostenta cierto poder en uno de los periódicos más influyentes del país.

 O al menos lo era antes de que se quedara atrás cuando la revolución digital le pasó por el lado sin que hiciera nada por seguirle el ritmo, fiándolo todo al papel. Como tantos otros periódicos.

El propio Jiménez, después de muchos años sin pisar una redacción, reconoce su incapacidad para dirigir el periódico —cuenta que cuando lo despidieron es cuando estaba más preparado— al hablar de él mismo como un “impostor” o como “el reportero que se hacía pasar por el director”. 

En su mochila se llevó 366 portadas y el dudoso honor de dirigir el diario el primer día que no salió a la calle en sus primeros 27 años de historia, por la huelga de una plantilla que veía sobrevolar sobre sus cabezas el enésimo ERE, éste especialmente agresivo.

La corresponsalía es, para Jiménez, “el mejor refugio de un periodista” frente al “cementerio de reporteros que podía ser una redacción”. La de El Mundo se está convirtiendo los últimos años también en un cementerio de directores —cayeron cuatro en apenas cuatro años—. 

El primero y más longevo, Pedro J. Ramírez, es descrito como un director con “doble personalidad”, que “mezclaba el coraje de Ben Bradley en su empeño de seguir con el Watergate hasta el final y la flaqueza ética de Walter Burns, el director de Primera Plana dispuesto a todo por la noticia”. 

La cobertura del 11-M es el mejor ejemplo: “Jota creyó la versión del Gobierno, y cuando la realidad nos mostró que no era así, en lugar de rectificar nos embarcamos en una huida hacia delante que nos llevó a publicar durante años supuestas investigaciones para reafirmar nuestra teoría de una gran conspiración”, relata Jiménez. Para que haya quién se pregunte por qué la credibilidad del periodismo español está bajo mínimos. Cada uno que reflexione sobre su parte de responsabilidad.

La naturalidad con la que un político presiona a un medio de comunicación entristece a una democracia que tiene 40 años, pero que aún no parece madura. Como la vez que el exministro Jorge Fernández Díaz le espetó que “no son tiempos para la neutralidad” cuando, en vísperas de elecciones, El Mundo disponía de información que podía dañar al Gobierno de Rajoy. 

El fontanero jefe de las Cloacas del Estado, como lo define Jiménez, dirigió desde Interior una operación para derrotar a rivales políticos. Hasta se reunió con Rodrigo Rato, cuando ya estaba imputado por el caso Bankia, en su despacho del ministerio, y se mosqueó con El Mundo por desvelarlo… ¡y por hacerlo comparecer en sede parlamentaria durante sus vacaciones! ¿A quién se le ocurre hacer periodismo en verano? 

Fernández Díaz le devolvió el golpe prometiéndole una exclusiva que finalmente filtró a ABC, queriendo dar así una lección al novato director y mostrando la forma de actuar del poder, que perpetra venganzas y puñaladas día sí y día también.

Tampoco sentó nada bien a César Alierta, presidente de Telefónica, que El Mundo destapara que era socio, junto a Rodrigo Rato, en el hotel de Berlín que el exministro utilizó para blanquear dinero. 

 Antonio Fernández Galiano —he aquí El Cardenal—, presidente de Unidad Editorial, hasta mandó parar la rotativa para intentar evitar que la noticia saliera en portada… El dinero, una vez más, por delante de todo. La noticia salió y la etapa de Jiménez como director inició su cuenta atrás hacia el final esperado. 

A su homólogo en Marca, Óscar Campillo, le pasó lo mismo por petición de Florentino Pérez, que cortó las relaciones comerciales con el periódico hasta que no fuera reemplazado. Deseo concedido. De éste último caso saca una conclusión: “La suerte de un director de periódico depende en España de todo menos de lo bien o mal que haga su trabajo”.

“Mientras los herederos de la Transición convertían el país en una inmensa agencia de colocación de afines y los partidos que debían defender el Estado de Derecho se aprovechaban de él, los medios elegimos el bando equivocado”, critica el exdirector de El Mundo

Hasta llega a contar que Bárcenas le relató cómo un importante locutor de radio recibió “30 millones de pesetas en un maletín” poco antes de las elecciones generales de 1996 o cómo desde el Gobierno quitaban y ponían tertulianos afines en las televisiones, con cuidadas instrucciones sobre los temas que podían tratar y cuales no.

El final del libro, donde Jiménez cuenta por qué demandó a El Mundo y fue el primer director de periódico que se acogió a la cláusula de conciencia de la Constitución deja la sensación de que todavía guarda algo de rencor —por frases como “si hacer a un reportero director de periódico fue un error, despedirle sin motivo lo fue aún más”—, a unos directivos que no tardaron en pedir su cabeza y que no le dejaron hacer el periodismo en el que cree. 

Pero eso no le quita interés y valor a un relato que debe servir para abrir un debate en el sector sobre las cuestionables relaciones que mantiene con según qué poderes y sus vicios adquiridos.


 (*) Periodista


jueves, 13 de julio de 2017

"Paraísos del toro", de José Luis Benlloch

PACO POVEDA

Hace más de 45 años que comencé a frecuentar con él algunas ferias taurinas como la de San Isidro, Hogueras o San Jaime por no hablar de ganaderos y ganaderías como la de Apolinar Soriano, en Cuenca, gracias a Joaquín colega en Ingeniería, y alguna otra en Andalucía, y a su impecable 'Mini' para tirar millas. 

Eran años de estudiantes universitarios en Madrid y José Luis Benlloch, hijo de ganadero de reses no bravas en su Valencia natal (Benaguacil-Líria), ya había debutado en la granadina Armilla, según acredita un cartel, como novillero sin caballos, antes de ingresar en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valencia proveniente del colegio de los Jesuitas. 

Cuento todo ésto para centrar al autor de un libro que no necesita quizá ser tan contextualizado por conocido de sobra en el mundo del periodismo taurino internacional, incluso antes de editar y dirigir la revista 'Aplausos', hasta el punto de que en aquellos tiempos de alumnos de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense llegaba a exasperar - entre corrida y corrida de la feria madrileña- a la prima de un ministro del actual Gobierno cuando le decía que tenía trapío y ella  no lo entendía como un piropo sino como cosa propia de reses bravas.

Precisamente eso aborda el libro 'Paraísos del toro', editado por la Diputación de Valencia y que ya ha sido presentado en varios foros taurinos de diversas ciudades con tradición y afición a la Fiesta, justo en un momento de serias dudas sobre su futuro, y cuyo centro siempre he pensado que era mucho más el toro de lidia que el torero. Creo que debo coincidir con el autor sin ponerme de acuerdo aunque lo poco que creo saber de la tauromaquia ha sido por la cantidad de faenas taurinas de las que he disfrutado a su lado. 

Ahora que los animalistas dicen que salen en defensa del toro, este fondo literario salido en esencia de decenas de reportajes periodístico-taurinos en ganaderías castellanas, andaluzas y levantinas realizados por el autor a lo largo de toda su trayectoria profesional de quien ha hecho del periodismo y el toreo su vida, aborda aspectos que son casi condición 'sine quanon' para que cuando un toro salga a la plaza sea bravo y dé juego en todos los tercios. Para entendernos, 'Paraísos del toro' habla fundamentalmente del llamado rey del toreo en su hábitat natural. Y porque como dice el autor, "más allá del ruedo también hay gloria".

Benlloch ha hecho desde 1972 crónica y crítica taurina en 'Levante', 'Las Provincias', Canal 9, Radio Nou, Hoja del Lunes de Valencia, Cadena SER y brevemente en el diario 'Nueva Andalucía', de Sevilla, al comienzo de su condición de redactor. Y quizá ese paso por el sur matizó su visión levantina de la Fiesta y sirvió para acercarlo mucho más a su protagonista principal, que luego ha podido admirar durante años en La Maestranza, Las Ventas ó el coso de la calle Játiva. No hay feria taurina de postín que no haya frecuentado el autor del libro ni hierro al que no le haya ido tomando la medida incluso después de encastes que han mejorado genéticamente al bóvido como mucho más idóneo para su lidia.

Para esta obra de 400 páginas dedicada a Elisa, la mujer de su vida ahora más que nunca, Pepín (apelativo por el que lo nombramos desde siempre sus amigos de Molés al Soro y de los Montoliú a Ponce pasando por 'El Juli', Manzanares o los Rivera hasta decenas de personajes taurinos como El Litri) ha seleccionado sus múltiples experiencias en ganaderías, digamos de autor y variadas, como Fuente Ymbro, Los Derramadores, conde de Mayalde, Daniel Ruíz, Laurentino Carrascosa, Antonio Gavira o Ramón Sánchez y Gerardo Ortega, entre otras, para hacer pivotar este libro escrito con paciencia y dedicación en su retiro de las afueras de Valencia gracias al ánimo de algunos de sus amigos de la profesión y otros de dentro del mágico mundo llegado de Creta al sur de Francia y la Península Ibérica como sabia destreza artística del mundo clásico, empeñado en demostrar en tres secuencias la superioridad de la razón sobre la fuerza. Que no es otra cosa que el arte por el que este autor ha dedicado dos tercios de su vida y en lo que consiste nuestra Fiesta Nacional.

Tanta querencia por la Fiesta le hicieron a Benlloch inaugurar la crónica taurina en llengua valenciá como una innovación por el que cientos de aficionados de la Comunidad Valenciana le identifican y le recuerdan con cariño. Era un forma de acercar el lenguaje taurino a una cultura no menos española y, además, muy enraizada con este animal bravo en decenas de festejos de infinidad de pueblos de esta región, lo que justifica por otra parte el compromiso editor de la Diputación de Valencia como institución que apuesta por una tradición secular en la España mediterránea de más al este.

Dice Benlloch que supo desde el primer día el libro que quería escribir porque lo tuvo siempre en la cabeza. Y, desde luego, no sería para dogmatizar sobre el toreo sino desde el amplio espacio del parar, mandar y templar. Que quería algo más relacionado con el universo donde se enamoró definitivamente de ese mundo, pretendiendo sacar a la luz, sin desvelarlos, los secretos de los ganaderos, hasta comprender que no sabía tanto de toros como pensaba porque, en realidad, "de toros saben muy pocos". Pero, sobre todo, intentar recuperar para el libro las leyendas más hermosas.

'Paraísos del toro' es el zumo destilado de un periodista a lo largo de 40 años de dedicación intensa y extensa a una parcela periodística que no tiene nada de fácil hasta para los que creen que entienden de todo es esta profesión nuestra. Es la gran consecuencia de un conocimiento mucho más que superficial, diría que hasta filosófico, para poder detectar, identificar, vivir y analizar las esencias más ocultas de una entrega de tanta gente diversa por necesaria para que haya espectáculo.

Bien presentado, el autor confiesa salvar con el libro todo aquello que le gustó y sobre lo que no pudo extenderse. También confiesa que cuenta aspectos hasta ahora inéditos para que por estas páginas desfilen también soñadores, figuras, pícaros, terratenientes y hasta tiesos en algo que compendian toda una lectura apasionante sobre esta antropología y sociología tan especial como es el mundo del toro a través de la pluma de quien también pertenece por derecho a lo que él mismo bautiza como 'la aristocracia de lo bravo'.


Ficha del libro:

Autor: Benlloch Rausell, José Luis
Título: Paraísos del toro
Edición: Primera, 2015
Lugar: Valencia
Editorial: Hechizo Media S.L.
Nº de Páginas: 400
Diseño: Juan Cristóbal García
Fotos: Archivo de 'Aplausos'
Depósito legal: V 1231 - 2015
ISBN: 978-84-606-7599-0
Impresión: Mediterráneo Proceso Gráfico
Impreso en España


domingo, 22 de julio de 2012

Un libro muestra los rincones secretos donde viven las aves de Madrid

MADRID.- El periodista y escritor Antonio Pérez descubre en 'Los vencedores del asfalto' los rincones más insólitos y secretos donde habita la fauna salvaje, especialmente las aves, convertidas en vecinas de los madrileños o en turistas de paso en la capital, procedentes de todas partes.

   Pérez reside en una piso bajo cerca de uno de los puntos neurálgicos de la capital, Plaza de Castilla, y, según ha explicado, desde su despacho, donde trabaja, con vistas a un jardín, observaba "una cantidad de pájaros enorme", que son como unos vecinos más del barrio.
   "De esa observación salió la idea de ver que había unos seres, especialmente aves, en el territorio aparentemente más hostil para la vida salvaje", ha explicado el escritor, al que le parece "increíble" cómo hay una "multitud de animales", sobre todo pájaros, que "han logrado colonizar, criar y medrar".
   Como persona muy vinculada al mundo rural y a la naturaleza, Pérez ha dedicado tiempo a recorrer los distintos puntos de Madrid para ir descubriendo que aunque parezca mentira, en una zona tan céntrica como es la región, hay gaviotas u otros pájaros marítimos que se instalan en los edificios más altos de la ciudad.
   "Lo más sorprendente son las gaviotas en el Manzanares y en el embalse de Santillana o los cormoranes situados en cualquier puente del parque de La Arganzuela. Pérez ha explicado que aunque son animales marinos, "como hay peces", se quedan. "En cuanto hay un nicho en el que se tiene comida, un cierto refugio, y una supervivencia, encuentran su lugar", ha considerado.
   Como si de viajeros o vecinos se trataran, Pérez habla de estas aves como "residentes" en Madrid o turistas ocasionales. De hecho, en este punto destaca que los pájaros son unos turistas "mucho más inteligentes que los humanos" pues van a los lugares cuando las temperaturas son las más idóneas.
   "Hay tanto visitantes como vecinos muy fijos", ha indicado el también periodista, quien ha explicado que en estos momentos están en Madrid todas las aves africanas que llegaron del continente vecino en primavera para criar en Madrid. Son como las golondrinas o las abubillas, que vienen a criar y se van yendo por septiembre y octubre, cuando empieza a hacer frío", ha apostillado.
   Pérez recuerda también cómo vienen las aves procedentes del norte huyendo del frío y pájaros, como las grullas, cruzan sobre Madrid hacia el sur, en formaciones en uve y se les oye. No tiene tan buen pensamiento de las especies invasoras, como los loros o cotorras, animales huidos de sus jaulas, que están colonizando "medio Madrid".
 "Me gusta bastante menos porque corren peligro las especies autóctonas", ha dicho.
   Finalmente, para Pérez, lo mejor del libro son las ilustraciones de Fernando Fueyo, "uno de los grandes del dibujo y la naturaleza".
 "Son unas láminas muy bien trazadas y cada una tiene un motivo de Madrid", ha resaltado el autor del libro, haciendo referencia, por ejemplo, a la portada, donde aparecen dos gorriones con el mítico Café de Oriente de fondo.
   En otras imágenes, se puede observar a un halcón frente a la torre de BBVA en Nuevos Ministerios, o un mito en la fuente de la Alcachofa en el Retiro. El libro cierra con decenas de ilustraciones de pájaros residentes en Madrid o pasajeros con su correspondiente identificación, voz, hábitat y reproducción.

martes, 5 de julio de 2011

Las voces del 15-M en el libro 'Nosotros, los indignados'

MADRID.- Cuatro miembros del #15-M, todos ellos indignados y comprometidos desde las primeras reivindicaciones presentan un libro sobre el movimiento titulado, 'Nosotros los indignados'. Sus nombres son Klaudia Álvarez, Pablo Gallego, Fabio Gándara y Óscar Rivas y cuentan sus motivos para estar indignados, con un prólogo de Stéphane Hessel.

Klaudia es profesora en Barcelona. Tiene 35 años, una gata, un trabajo que le gusta, buenos amigos, una familia y hasta su propia casa, que habrá logrado pagar cuando cumpla los 70. Pero, está indignada. Y lo está porque su padre hace demasiado que está en paro, y sus amigas encadenan contratos precarios, incluso su propio trabajo sigue siendo temporal después de ocho años.
Klaudia abrió una cuenta en Twitter y como dice ella misma, "la semilla del diablo se instaló en mi cabeza". Seguía activamente las revoluciones árabes a través de la red social. Poco a poco, esta maestra encontró también en Facebook a otros contrarrevolucionarios con los que marcó ilusionada un día en el calendario: el 15 de mayo de 2011. En tres meses escasos la idea de una movilización ciudadana asindical y apartidista cobró cuerpo en sesenta ciudades. La #spanishrevolution estaba en marcha.
El #pásalo surgió su efecto y el 15 de mayo, tras un invierno de trabajo y aprendizaje continuo, Klaudia se vio subida a un camión, en la plaza de Catalunya de Barcelona, micrófono en mano, delante de 15.000 personas indignadas que estallaron al grito de: "¡Sí se puede!".
Klaudia Álvarez (Barcelona, 1976), licenciada en Comunicación Audiovisual y con un posgrado en Gestión y Producción Cultural, ha trabajado para el Instituto Cervantes en Lisboa y el Ayuntamiento de Barcelona. En la actualidad es profesora de Imagen y Sonido en Terrassa y estudia Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Coordina el equipo de comunicación de Democracia Real Ya.
"Soy un joven hastiado de la situación de España y sé que no estoy solo". Con estas palabras, Pablo Gallego arrancó el 9 de febrero de 2001 en su blog el post titulado Mayo del 68 en España. Ese mismo día posteó su entrada en el perfil de Juventud en Acción y poco después se incorporaba al germen de Democracia Real Ya (DRY), la Plataforma de Coordinación de Grupos Pro-Movilización Ciudadana.
Pablo se autoproclama un sí-sí. Sí estudia y Sí trabaja. Preocupado por su futuro y por el de sus amigos, siente que hay mucho por denunciar. Pablo tiene dos carreras, habla inglés y alemán y ha estudiado en el extranjero. Se planeta marchar fuera a trabajar, a buscar su oportunidad. Justamente, esta oportunidad es la que Pablo cree ha empujado a miles de personas a salir a la calle para pedir un sistema "más justo, solidario y libre".
Pablo empezó a investigar sobre el origen de la crisis y sobre sus consecuencias y comprendió que había muchos motivos por los que indignarse "la corrupción, el gasto público, la especulación inmobiliaria, la privatización de las cajas, la inacción de la ciudadanía y el abismo entre los políticos y los ciudadanos".
Pablo Gallego (Cádiz, 1988) es diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Cádiz y cursa el segundo ciclo de la licenciatura de Investigación y Técnicas de Mercado en ICADE, en Madrid. Actualmente realiza prácticas de empresa en una multinacional alemana del sector de la automoción y participa en el concurso del Proyecto Empresarial ICADE.
Fabio Gandara se autodefine como un #indignado más, pero no lo es. Él prendió la mecha en febrero de 2011 cuando en un chispazo de inspiración creó un grupo en Facebook y envió un mensaje a sus amigos en la red: *Únete*. De aquella plataforma surgió Democracia Real Ya. Sorprendido, vio como, en pocas semanas, la decena de internautas desorientados que charlaban en Twitter se transformó en una auténtica comunidad de #indignados.
Fabio es gallego, tiene 26 años y cumple con todos los estándares educativos: licenciado en Derecho y Políticas, cursando un máster, experiencia laboral, idiomas... Sin embargo, se siente parte de la supuesta "generación perdida" española.
"Para que muchos despertásemos -dice Fabio-, fue necesario que un valiente hombre de 93 años, luchador incansable a lo largo del siglo XX, nos hiciera esa exhortación: la sociedad civil debe diferenciarse de la política para garantizar una democracia real". Este hombre era Stéphane Hessel y sus palabras, recogidas en el libro ¡Indignados!, las inspiradoras de este fenómeno que encontró en las redes sociales su altavoz.
Fabio Gándara (Santiago de Compostela, 1984) se trasladó a Madrid con 18 años para estudiar las carreras de Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración. Ha trabajado dos años en el bufete Cuatrecasas y cursó un máster de especialización en Política Territorial y Urbanística. Compagina la preparación de unas oposiciones estatales con las labores de activismo en la plataforma ciudadana Democracia Real Ya.
Óscar Rivas fue un indignado más el pasado 15-M. Acudió a la convocatoria de Democracia Real Ya en Madrid para participar en la fiesta popular, así como para documentar audiovisualmente el evento. Este periodista de 38 años, que ha encadenado trabajos precarios con diversos intentos de proyectos empresariales, sintió que ese día, no sólo él sino miles de personas, estaban dando fe de cómo el sistema ha tratado a los jóvenes en este país.
Adscrito a la comisión de comunicación, llegó a pasar 32 horas seguidas al pie del cañón para dar vida Ágora Sol Radio, la emisora que emitió desde la misma plaza y que dio voz a las miles de personas que se acercaban a diario y contaban su historia de indignación.
La experiencia en Sol no sólo dio a Óscar una nueva visión sobre la posibilidad de un cambio social y la sorpresa de sentirse apoyado por tantos ciudadanos que mostraban su acuerdo con los acampados, sino que le mostró la dificultad por llegar a acuerdos y pensar en colectivo.
Óscar Rivas (Madrid, 1972) estudió sonido y ha trabajado en el ámbito de la producción musical y en RNE. Ha desarrollado varios proyectos relacionados con el mundo de la comunicación, entre ellos la creación de RESER Escuela de Comunicación. Trabaja como freelance en proyectos de comunicación, además de impartir clases de radio.

jueves, 16 de junio de 2011

Lorenzo Abadía: del PP de Aragón a Red Democrática


MADRID.- Las propuestas regeneracionistas de Lorenzo Abadía, empresario, doctor en Derecho, profesor de universidad y,  hasta hace escasos meses, uno de los cuadros medios del PP en Aragón, ha presentado en el Ateneo de Madrid 'Mando a distancia (herramientas digitales para la revolución democrática)', tesis doctoral de Abadía, hasta hace unos meses secretario ejecutivo provincial del PP en Zaragoza y actualmente coordinador nacional de una plataforma denominada Red Democrática.

Abadía, quien aseguró llevar cinco años preparando el libro -que curiosamente coincide con muchas reivindicaciones del 15-M-, expuso su visión sobre la política actual: "Hay una casta, que son los políticos, que hay que controlar. Los poderes locales gastan el doble de lo que ingresan. Las cajas, que tantos beneficios trajeron, están hundidas: trajeron beneficios hasta que llegaron los partidos. ¿Qué falla aquí? Obviamente, los políticos", dijo.
De ese particular "no nos representan", Abadía pasó a exponer el panorama: "El 50% de España es mileurista. Casi 10 millones viven bajo el umbral de la pobreza. Se ha calculado que entre el 25 y el 30% de gasto público es superfluo, sólo sirve a la partitocracia. Vivimos bajo no una democracia, sino una partitocracia, una oligarquía. ¿La solución? Control a los políticos".
Y contó su receta: "Cambio de la ley electoral e incluso la posibilidad de que los ciudadanos revoquen a sus elegidos si no hacen lo que dijeron que iban a hacer. Una separación de poderes real, que garantice un control. Mecanismos de participación directa, que el ciudadano pueda utilizar un mando a distancia, como solución auxiliar, para controlar lo que hacen los cargos electos. No se trata de vivir a golpe de referéndum, sino de mejorar la calidad democrática".